Domix Garrido. El punto sin retorno

 O el origen de mis acciones. Evidentemente no podemos desgranar un elemento de una granada sin desmembrar su estructura, así puedo intentar describir mi granada desde fuera, ya que desde dentro me es más complicado y espero fluya acorde con el propio texto.

 

¿Cómo empezar, donde está la punta del hilo?
Empiezo constatando que mi salto al vacío de la acción se produce en un momento vital de mi vida (nada más original, como suele ocurrir a los artistas). Período donde necesito expresar mis cambios más allá de unas páginas arrugadas en la mesilla de noche, más allá de la lectura de un libro de autoayuda, también mucho más allá de conversaciones transcendentales y desde luego infinitamente más alejada de la cotidianeidad de los días blancos, grises y anodinos.

 

Reflexión o materia, esta es la cuestión, siempre he reflexionado y “casi nunca” he entrado en materia… materia.

 

Una foto de Gabriel Orozco, Mis manos son mi corazón, es el punto de partida de algo que no sé aún que es, pero percibo que está vivo, latente.

 

Materia, materia, materia… la encuentro por casualidad, abandonada junto a unos contenedores de basura en Cartagena: un corsé corrector dorsal, para evitar la desviación de la columna. Ese momento fue claro, me llamaba, era para mí. Lo cojo alterado pero consciente, excitado pero atento, es de una chica, aún lleva su nombre en el interior escrito con bolígrafo sobre una tira de esparadrapo y… todavía, adheridos, veo pegados largos cabellos negros… brillantes. Es un material que me reclama, un elemento tangible que aún hoy conservo.

 

¿Qué hacer con ese corsé ortopédico?

 

Simplemente ponérmelo y… dejar que hable. Ya estaba naciendo mi primera acción, lo intuí, era una llamada tan fuerte que no podía ignorarla, no quería. Ese instante queda grabado en mi corazón como un momento transcendental, holístico, ontológico, vital, mágico y fecundo.

 

Yo estaba “torcido”, como la columna de esa chica… necesitaba ayuda externa. Tomé con cariño ese aparato, un corrector que haría retornar mi corazón y mi espíritu desviado hasta a su cauce original, primigenio. No precisamente para volver al punto anterior, sino para reenviarme al punto inicial, al origen, al centro de la espiral.

Durante, antes o después, no lo recuerdo ni es relevante, en esa etapa, en ese punto me planteo: ¿Qué hago ahora? ¿Cómo atravesar esto? Solo tenía claro que debía encontrar la manera de focalizar esta ansiedad de manera creativa.

 

Reflexiono sobre mi trayectoria humana, familiar y social: he pasado por diversas etapas, como se diría, típicas: amor, árbol, hijo, libro, escenario, empresa… pero sabemos que no es suficiente, debe haber algo más… si lo hay.

 

Mi valiente planteamiento, dado el punto en el que me encontraba, fue necesario para evolucionar: debo hacer aquello que más miedo me dé hacer, aquella “cosa” o acto que realmente me de un vuelco las tripas a la hora de ni siquiera planteármelo… ¿Que podría ser? ¿No podía haber marcado otro objetivo menos incómodo?

 

Creo que estaba delante de mí y me negaba a aceptarlo, hasta que un día me atreví a pronunciar su nombre: performance.

 

¿Por qué una performance?

¿Por qué siento que para mi es lo más arriesgado?

 

-Soledad. Planteamiento en soledad, de creación, conceptualización y desarrollo en solitario. Tú eres el máximo responsable.

-Obligación. Pensar, sentir, ver de otra forma y esforzarte en usar otro punto de vista como posible y lícito. Apertura.

-Desamparo. No existe el papel asignado o escrito por otra persona donde refugiarte. En cambio si ronda una idea, una estructura desnuda que se encarna durante su desarrollo.

-Exposición. Acción ante el público, en vivo, directamente, sin artificios, barreras, distancias ni imposturas. Desnudo.

-Riesgo. No ensayo, no se practica “antes” de su creación. La creación en si misma se da durante el proceso: Sin el riego de la exposición no culmina el proceso.

-Respeto. Audiencia convocada o no. Público o viandantes. No importa el espacio, el motivo o la forma, ante todo atención, consideración e igualdad.

-Irreverente. Una expresión aún no reconocida oficialmente. Solo amparada por algunos gestores de instituciones. Aún no aceptada por nuestra cultura social… suele arremeter contra ella. Cuestionamiento de todo lo establecido.

-Vacío. Ninguna o breves indicaciones de hacia donde dirigir el trabajo creativo. Miedo a saltar, sin red. Incertidumbre, exploración, investigación.

 

La única señal que percibes es: hacia ti mismo, hacia tu interior. Te planteas si es o no egoísta, incluso si “tu mundo” no carece de interés para los demás… es posible, es muy probable, pero mi compromiso fue que utilizaría esa introspección, no para hablar solo de “mi”, sino que utilizaría estas herramientas, comunes como son los sentimientos y las necesidades básicas, aprovecharlas como un trampolín donde exponer, de la forma más bella posible, todas las actitudes humanas y deseos colectivos, el dolor unitario esparcido sobre cualquier parte del mundo, migrado de contexto, a veces intolerablemente humanista, otras irreverente.

 

Precisamente ese espíritu de respeto fue el que me acompañó y me acompaña en cada acción en que me permito trabajar… una actitud que me faculta para poder entrar, sin permiso, a estados donde normalmente no miramos, donde no nos permitimos entrar por no herirnos. Duele ver verdades. Lo curioso: he descubierto que gracias a recordar permanentemente mi origen, mi encuentro, mi eclosión o erupción a la performance, gracias a esa sensación… me permite estar en una actitud privilegiada que da acceso a la profundidad emocional del que mira. Es fugaz, lo sé… como también sé que hay momentos que lo siento tan palpable y tan real como efímera mi vida. Es la realidad, la sensación de libertad que me ofrece sentirme fuera del círculo coherente, lo que me da fuerzas para volver a romper esa burbuja ficticia, formal y consensuada que nos envuelve a cada uno.

 

yo siento lo que él siente,

él siente lo que tú sientes,

tú sientes lo que ella siente,

ella siente lo que ellos sienten,

ellos sienten lo que ellas sienten,

ellas sienten lo que vosotras sentís,

vosotras sentís lo que vosotros sentís.

vosotros sentís lo que nosotros sentimos,

nosotros sentimos lo que nosotras sentimos,

 

 

Esta fue la plataforma que me impulso a abrir mi corazón, corazón de arcilla… y que me permitió husmear en mi caótica intimidad: permitir que otros, una audiencia, unos extraños pudieran penetrar en lo más intimo y profundo de un ser tímido y celoso de sus emociones, a la vez dotado de una gran resolución… un artista potencial que quería servir como transmisor, como canal, una antena más… que se vincule a otras iguales… otras a las que tendría ocasión de descubrir. Lo mejor, la sorpresa fue que al difundir mi primera emisión, me di cuenta que mi protocolo de red inalámbrico hablaba en el mismo código que otras antenas que ya existían y admiraba (las sigo respetando profundamente). Otros emisores de luz, de altas vibraciones que me inundaron. Otros seres de luz.

 

Cuando empecé a emitir, la primera vez, fue algo realmente increíble, mágico. Honestamente dudo que sea capaz de transmitir aquí al menos una mínima parte de lo que significó ese momento para mi evolución. La serie de “casualidades” que se concatenaron para que mi primera acción, que hablaba del corazón y titulada MUY FRAGIL, significara un antes y un después en mi vida: vida-arte, arte-vida.

 

Arte-Vida: lo entiendo como la capacidad del ARTE para impregnar tú vida. Le haces un hueco en tu casa, en el salón principal, y le permites… le pides que te hable y te arrulle con su capacidad lúcida y reparadora. Una actitud con capacidad para transformar tu VIDA en una obra artística, pública. Pocos, muy pocos lo consiguen, no nos engañemos, a pocos, muy pocos se lo permitimos.

 

Si yo me hubiera aferrado a una negativa auto-valoración, posiblemente no me encontraría escribiendo esta reflexión ni posteriormente tú estarías leyéndola. ¿Por qué? Muy sencillo, mi primer impulso y duda razonable fue hacerme esta pregunta: ¿Qué tengo que decir al público? ¿Que tengo que decirte a ti, en lenguaje artístico, que no esté ya notificado y expresado? ¿Seré capaz de hacer algo original, aún?

 

Mi respuesta sé que aún está en camino y apuesto que se presentará por dos caminos: La forma en que yo lo haré para ti, siempre que estés dispuesto a ver, escuchar, leer, oír o sentir, el cómo lo expondré, y el tema que plantee, que sea algo interesante, aunque sea algo extraño o poco accesible; ambos brazos se expondrán a las críticas, no solo de los interesados en el arte, sino también de personas anónimas, la mayoría de las veces alejadas de los circuitos del arte contemporáneo (estas críticas a veces nos sorprenden positivamente). El mensaje que yo quiero exponer surge de la parte más sutil de mi espíritu, de la parte más frágil y pura… por lo tanto también de la más parte más salvaje, cruel e irracional.

 

¿Y apara que aparentar otra cosa que no ser tu mismo?

 

Este es el origen, a mi modo de ver, el origen de la necesidad de la acción. No necesitas ser otro que tú mismo… exponer, evidenciar y desentrañar tus miedos, tus inquietudes, fracasos y… por qué no, tus brillos, tus conclusiones.

 

¿Y ahora… qué más necesitas para lanzarte y hacer arte?

 

Los artistas que consiguen hacer de su obra un canal limpio de comunicación han descubierto la vía o forma que más se adapta a su expresión, los performers tenemos una vía más o menos definida, más bien menos (creo que somos los artistas que más dudamos de nuestra propia vía de expresión) y ese punto es algo positivo… podemos investigar y re-crear nuevos campos, eso es lo maravilloso, y lo vertiginoso de la acción; no tenemos límites a la hora de usar cualquier elemento, espacio, tema o actitud.

 

Por otro lado no es necesario tener una formación académica especializada, pues no hay especialización que te faculte. Independientemente, si has profundizado en la teoría que enmarca tu expresión, si te has documentado aunque haya sido de manera autodidacta, será un valor añadido a tu creación y a trayectoria, a tu exposición y dialéctica.

 

¿Imaginas una titulación así?: Licenciado en Performance Art. Especialidad en piedras y agua, o Especialista en Gritos, o bien este otro: Grado en Arte de Acción: Master en Papeles mordidos… o Especialista en aprovechar todo lo que tiene alrededor o Master en comer los alimentos necesarios para la expresión. La lista sería infinita… por ello, cualquier persona que quiera, que sienta la necesidad de expresar a través de “no se qué” y que se haya formado o practicado costura, pintura, modelado, interpretación, dibujo, danza, electrónica, video, música, canto, poesía, sonido, agricultura, carpintería, biología, fisioterapia, iluminación, escritura, cocina, encuadernación, ingeniería, arquitectura, filosofía, antropología… es capaz de realizar una acción interesante. Esto, pensarás, es tirar piedras sobre mi propio tejado… ¿y?, si entonces te cuestionas si cualquiera puede llegar a ser performer, mi respuesta es categóricamente ¡si! Todos podemos hacerlo, siempre que adquieras una responsabilidad ante la mirada del otro. Para mi eso es una pieza fundamental, el respeto: si tú respetas, te respetan, si te burlas, se burlarán, si te crees superior, te mirarán por encima del hombro.

 

TODO ES RECIPROCIDAD. Intuyo que el canal de comunicación, es un carril de doble sentido, la comunicación jamás es unidireccional, ni siquiera las conferencias más aburridas y sesudas a las que hemos asistido, el problema está en que el conferenciante o emisor no se entere y tenga bloqueado el sentido de retorno, que no reciba y tan solo se preocupe de soltar, soltar y soltar sin levantar la vista del papel o si lo hace, piensa en que su discurso es incuestionable y que todos callan para escuchar su maravillosa y prolongada exposición (a veces ni siquiera esto les preocupa).

 

También hay artistas en todos los ámbitos, que no se esfuerzan por comunicar, o bien ya lo hicieron en su momento y no vuelven a hacerlo pues ello requiere una actitud constante de escucha y atención y mucho esfuerzo. O bien jamás la tuvieron y por azares del destino, cruces o ventajas tienen cierto reconocimiento mediático y no se preocupan ya de que su discurso sea honesto. Hay artistas que no entran ya en esa actitud, prefieren “vivir de rentas” y dejan a la providencia y sin más interés, los golpes de efecto de su arte. Es triste, pero es así.

 

Volviendo a mi primera acción, aquella que empezaba a fraguarse en mis manos, mi materia, una materia que jamás había utilizado, empieza a tomar cuerpo frente a una cámara de fotos. Casualmente, al fondo de la pared donde tomo mis primeras imágenes (para ver mi aspecto exterior), hay una cartel que rezaba: ART AGAINST STIGMA, yo estaba estigmatizado por el dolor, y paradójicamente, el arte y el amor fue lo que me recuperó. No solo conseguí conectar sino que me elevó a límites insospechados. Durante ese proceso tuve multitud de sueños, en absoluto fueron pesadillas, sobre la MUERTE. Comenzaron a rondar por mi cama, al tiempo que por mi cabeza se cruzaban infinidad de ideas, escenas, documentos, imágenes, lecturas y reflexiones sobre la muerte. Yo lo interpreté como un cambio de vida, un cambio de estado o actitud… nada más deseado, morir en vida y renacer dentro de ella con otro cuerpo, otra mentalidad y por supuesto otro ímpetu. Este cambio era evidentemente una muerte de mi anterior vida y un renacimiento a la consciencia… mi flamante nueva vida. ¿Casualidad? Después de sentir lo que sentí, vivir lo que viví y soñar lo que soñé, puedo asegurarte que nada es una coincidencia. Desde entonces dejé de creer en la casualidad.

 

Con el tiempo he descubierto que soy un ser de acción más que de redacción, aunque mis orígenes fueron “escritores”… en lo concerniente a este estudio que me ocupa ahora y en el que me he centrado, lo redacto sin una estructura clara para los apartados o parcelas a delimitar, creo que va todo entremezclado, tal cual la vida misma. Este estudio o reflexión representa una idea que brota sin dejarle al cerebro mucho tiempo para pensar, no quiero que reflexione mucho, no quiero presentar un artículo formal y coherente, no es mi estilo (aunque reconozco que me gustaría). Dejar rienda suelta a la expresión es una liberación. Reconozco que todo lo que viene después como ordenar, corregir, argumentar o pulir pertenece al reino de la mente, de la redacción, de las normas de publicación, de los entendimientos o de la literatura, no pretendo hacer nada de eso. No soy escritor, al fin lo he dicho, ya lo he reconocido, no soy un poeta, ya lo he reconocido, no soy un actor, ya lo he reconocido, ni jamás ganaré el Nobel ni el Oscar como todos los joven hemos soñado alguna vez, se que nunca pasará, por ello creo que lo mejor es conocerse, reconocerse y aceptar como es cada uno (que liberación).

 

Yo pienso que soy estructurado y metódico, soy caótico, yo pienso que soy práctico y me vence el impulso del momento, la no planificación. En mi cotidianeidad quizá yo crea una cosa de mi mismo y para el resto aparente todo lo contrario, pero en lo concerniente a mi actitud ante la vida si es cierto que dejo que las cosas ocurran, que fluyan. No dejo de buscar… y por consiguiente de encontrar. Fluir.

Una pulsión que incontrolable emana de muchos artistas performers y que les obliga de alguna manera a la gestión y promoción de encuentros de arte de acción, parte de una necesidad innata de propiciar estos eventos para rodearse de sus iguales. Creo que esta cualidad responde a una necesidad de suplir las carencias estructurales que adolece esta corriente artística: su visibilidad entre otras artes, su conocimiento entre el “gran público”. A la vez que surge de la necesidad de dignificar y mantener elevada la categoría de esta manifestación artística.

 

Luchar para distinguirla y diferenciarla del equívoco significado que a veces recae sobre la performance como:

 

A) Es gratuita. Un arte que no se puede cuantificar ni valorar económicamente. Ajeno al circuito comercial, por tanto no es arte “registrado” y es menospreciado.

B) Es informal. Se improvisa en la calle y por lo tanto carece del reconocimiento académico curricular.

C) Es sexual. Las erróneamente denominadas “performances” que se presentan como shows en discotecas relacionadas con strip-tease y desnudos provocativos.

D) Es improvisada. Actuaciones sin preparación previa, totalmente improvisadas y sin estructura ni base teórica.

E) Es pobre. Uso de una simple idea o elementos cotidianos confunde a un público que no otorga valor artístico al trabajo hecho con conceptos o materiales comunes.

 

Estas son algunas de las razones que nos motivan a determinados artistas para complicarnos la vida, robarle tiempo a nuestra creatividad y dedicárselo a la promoción de encuentros de arte de acción. La parte positiva añadida de estos encuentros es que disfrutas con otras acciones, aprendes, compartes experiencias, estableces amistad y desarrollas un campo de investigación y experimentación fenomenal. Desmitificar la corriente errónea que desvirtúa su verdadero significado y aplicar, como mi corsé ortopédico, una corrección a tiempo, realizar un acompañamiento hasta que la performance pueda continuar su camino, por su propio pie, independiente y sin llevar a nadie a error.

 

Si nosotros mismos no lo hacemos, indudablemente nadie lo hará. Este tema es una cuestión que muy pocas veces se aborda, sin embargo es gratamente recibido cuando, a pesar de ser una estructura de unas 30 organizaciones, eventos, centros o festivales los que intentamos difundir la acción en la península ibérica. Es curioso, somos tan numerosos como varios países de nuestro entorno juntos. Esto quiere decir que hay un interés latente por ello, y en un periodo económico tan nefasto como éste para la cultura, donde importantes festivales (caso eBent) no pueden continuar de momento con su actividad, florecen nuevas formas, unas autogestionadas, otras subvencionadas con mínimos recursos y otras intentando instalar la formula más coherente que creo debe prevalecer: la de PAGAR por la asistencia a este tipo de manifestaciones cuando se realicen en un local o espacio cerrado. Esta actitud sé que está en contra de la corriente imperante, pero… si queremos asistir a una performance, yo como público entendería que debo pagar al artista, igualmente que si voy a un concierto o una obra de teatro… la época que se acerca, mejor dicho, que ya está aquí, nos aboca a ello, a pagar (al menos algo) por cultura que queramos disfrutar, este cobro está destinado a los artistas y a su material, a sus viajes, a lo imprescindible para cubrir sus gastos más básicos y los del local, si tenemos el apoyo institucional se cierra el circulo.

 

Entiendo que no puedo escribir sobre la acción en general sin hablar de mi proceso interno ni de mi trabajo externo, el uno como creador, el otro como promotor, pues ambos van indisolublemente unidos a mi, quizá un día sea capaz de crear sin organizar o bien de organizar sin crear… pero yo entiendo la organización como creación y la creación como organización.

 

Cuando creas organizas tu caos, tus emociones, lo plasmas en una hoja de papel, en tu mente, en una melodía, en una luz… es necesaria la organización para que ese caos creativo tome forma entendible y puedas comunicar tu intención.

 

Cuando organizas también es un proceso creativo, debes poner en marcha una maquinaria con muchos elementos para que una vez en marcha se convierta en un movimiento continuo, alerta a los cambios y adaptas tu discurso a la improvisación.

 

Creación-organización, todo en uno. Si no tienes una, adoleces, si no tienes la otra también. Lo cierto es que el trabajo y el disfrute son distintos, los motivos de preocupación también. Si tuviera que escoger, sin dudar escogería… la creación.

 

La creación es descubrir nuevos mundos, inventar, trabajar en pos de una atmosfera que no sabes como olerá hasta que no estás desarrollándola, hasta que no te ves a ti mismo con los elementos que has seleccionado, hasta que no notas su tacto a la par que el corazón se acelera y los sentidos se agudizan infinitamente.

 

La concentración que alcanzas en el momento de la acción, si estás conectado, si tienes claro lo que quieres emitir o por el contrario te dejas arrastrar por el arrebato creativo… sea cual fuere el modo, el resultado, la sensación es algo inexplicable. Aunque no sepas muy bien como lo estás haciendo ni como acabará… si tuviera que sintetizarlo en una sola palabra, esa sería FLUIR. La sensación de fluir es la que obtienes cuando sabes que estás en ello, cuando sabes que vas desarrollando la idea en su punto y te descubres en sintonía con tu entorno, con las vibraciones que sientes, en armonía con la audiencia, cuando esto ocurre sabes que estás COMUNICANDO, de manera estructurada o caótica, no importa.

 

Solo tú, como creador, sabes, eres consciente si vas a lomos del dragón o no, sabes si la trayectoria que llevas es la adecuada o no, si el mensaje que estas emitiendo, premeditado a veces y otras sorprendentemente inesperado, está calando en la audiencia y se hace entendible. No se pretende llegar a todo el público, por supuesto, pero sabes que si hay una buena conexión o por el contrario no gusta, no llega, la cuestión depende de ti, del creador, del que expone y se expone. Siendo el mensaje coherente, independientemente del criterio externo del momento, es lo que debe importarnos, la cohesión en ese momento creativo.

 

El punto sin retorno claramente se dibuja cuando has probado una vez el vértigo de la exposición sin coraza ante la audiencia… coraza en el sentido de protección con un texto, con un ensayo, con un grupo… sin posibilidad de enmendar aquello que crees mejor modificar, aquello que pensándolo bien crees conveniente borrar para que el público entienda mejor tu obra o mensaje… o simplemente ocultar o revalorizar aquello que crees más adecuado, mejor… una vez meditado, reposado. Aquí eso no es posible. En la acción hay cosas que no nos podemos permitir… no podemos utilizar, no podemos protegernos y… ESO ES LA ACCIÓN

 

ESO ES LA ACCIÓN

 

Texto non-stop surgido tras  “El punto sin retorno”  a modo de liberación, supongo.

 

La magia del momento, el espectáculo interno que gozamos cuando conectas con algo externo a ti, desde el punto más crucial, desde la embajada de la pasión, desde la alegoría del pensamiento y la libertad, desde la montaña del placer, desde el vértigo de la apuesta más arriesgada, desde el extremo del patíbulo burocrático contractual que es la mediocridad. Esa rama del amor a todos que proviene de la estructura simbólica de la traza genuina y alocada que supone la línea creativa, los rasgos marcados por la escritura desbordada, por la pulsión enloquecida de la ópera, por la mesura del beso apasionado enigmático y silencioso tras las aguas verdes del Pacífico. Pirata del momento, bucanero del mañana y mercader del pasado, esa es la acción, un viaje sin retorno, un salto a lo Yves Klein sobre las mareas del horror, de la máscara contra el viento, de la sensación intempestiva de la mañana, en bebida con sabor a puerto y salitre del siglo XVIII, en ciudad extraña, esa es la acción, esa es la manera que tenemos los que dudamos de ser verdaderos artistas y admiramos las obras y obra de grandes creadores que admiramos por su persistencia y por su claridad a la hora de decirse, ::artistas que creen en si mismos, que hacen de su vida una obra de arte:: y nosotros, desde el rincón del libro, de la enciclopedia, del ordenador, desde nuestra pasión de sofá o sillón sin orejeras, nos creemos y hacemos que su pasión sea transmitida con, eso, pasión, hasta soltar corazones… saltando los vidrios rotos, evitando las salpicaduras de la sal sobre las heridas… ellos y sus poemas, ellas y sus descripciones, sus trazos, sus dientes al libro, dentelladas al diccionario, acuíferos de dolor sobre los periódicos mojados de la mañana, sobre las flores marchitas que depositan los fieles sobre las tumbas acordonadas, vacías y húmedas, acordonadas, vacías y húmedas de los arrozales invernales… ESO ES LA ACCIÓN, ESTO ES LA ACCIÓN, AQUELLO SERÁ LA ACCIÓN, debajo de innumerables hazañas, mazas, mordazas y aniversarios marchitos, verdes praderas ocultas sobre las selvas que habitan los monos de los créditos.

ESO ES LA ACIÓN, un enjambre de introspectivas sensaciones, de asamblearias manifestaciones de pasión, polifonías de coral, bandadas de pájaros revoloteando sobre las tumbas sagradas de nuestros maestros, de la música engolada de una pasión, de las ministras, de las voces femeninas, corales de pasión, abrazos de caramelo quemado, tostado como la caña de azúcar, las nueces sobre el almendro, y sus flores en ermitas alejadas de los caminos empedrados, ermitas del silencio, aludes de sensaciones poco sembradas, sintéticos roces con la piel sobre las sabanas, ensangrentadas pieles en el Ártico y bocas llenas de labios por descubrir… ESO ES LA ACCIÓN trompetas deteniéndose sobre las murallas que anuncian los límites del desierto, sintonías que recuerdan películas de Hollywood y encuentros en 4 fases previamente anunciado, escritura performática, de fondo una melodía que evoca la manzana de Proust, como Maragall en BCM, timbres de bicicletas ocultos tras las nubes ventajosas de las mandarinas entornadas entre las pupilas de los pupitres, y los buitres comen, cenan y aman sobre los pianos de cola que se aquejan de todo menos del olor acaramelado de su pareja, de los vestidos de raso y satén que llevan las cantantes y las botas que portan los militares cuando montan los caballos de los prusos, los austriacos y suizos celebran todo lo que pueden la victoria de la monarquía… los demás no podemos, no queremos y se nos cae el arma al suelo por el sudor, el dolor y la sensación de haber perdido una nación, libre , podrida por los gusanos avariciosos de la manzana de los huesos de oro, y de los huesos de otros… eso es, los hermanos enmarcados en una sensación de plenitud valiente, de rebeldía de zapatos blancos, de coros de fondo, génesis estático que merece la espera por parte de la humanidad, la génesis de la creación, de los peligros de los barrancos y los abismos, de los teatros y las garantías intermedias que merecen la aprobación de los ministros para sentir y sentirse importantes pues sino no deben conducir sus cocinas juntos a los amigos, las llamadas del piano, del fututo incierto que no debe dejar de pasar, pasar por una sensación dolorosamente cruel que no deja sino estar cerca de tu amabilidad de tu otra movilidad de fin de siglo y principio de año, es solo una manera de olvidarse todo, las creencias, de las ayudas… ESO ES LA ACCIÓN, ESO ES LA ACCIÓN, la de escribir frenéticamente sin detenerse en crear una palabra nueva, tan solo una nueva lengua sobre tus dientes, una nueva sensación de sangre entre tus ojos, en tus pupilas de flúor amarillo, de fondo de barcos, de collares en las manifestaciones sin detección, de las educaciones abiertas al abrir un pozo en la tierra, una batería de acciones que deben su nombre a la maraña de sensaciones, moralidades, sin ser tú realmente, tan solo ser una forma de manifestar las emociones, como al nacer, el llanto manifiesta plenamente lo que queremos explicar, decir, llorar, amar…y tu madre te mira en tanto hueles a leche, sabanas y escuchas gritar, gritar sin parar… el silencio es una forma activa de manifestar la ritualidad esperanzada de detener esta catarata de palabras, frases y letras que se mezclan en un lago de conocimiento de las lenguas, mensajes, comidas para repartir a todas la manos, en manos oscuras por la tierra y flores de colores en las mesas de todo el mundo, de todos lo que disponen de mesa y quieres la sensación de comer una calabaza de pasión engendrada como una cuestión típicamente excitada, un guante blanco que reza la convicción que tu y yo estamos aquí, ESTO ES LA ACCIÓN.

 

Domix Garrido

Marzo 2012

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